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| ¡Al Balneario!... |
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Budapest es conocida como la "ciudad de los balnearios" desde la época romana. Sus manantiales minerales son disfrutados desde hace siglos por sus habitantes, aunque hoy en día cada vez más y más turistas llegan para descansar, disfrutar y ser mimados en estos placenteros spas. Los dos más famosos son el Gelert y el Széchenyi. El Széchenyi es un enorme complejo neo-barroco con 20 piscinas, mientras el Gelert hace gala de su piscina principal, que bajo una cúpula rodeada de pilares, es la fotografía típica de muchas publicaciones turísticas. |
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| Hungría... |
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Hungría es un Estado sin acceso al mar, rodeado de muchos vecinos: Eslovaquia, Ucrania, Rumanía, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria. Posee una geografía muy variada con bosques y montañas dominando las tierras del norte y una vasta llanura que cubre el resto del país. El río Tisza y sus tributarios moldean las regiones orientales, mientras que al oeste el lago Balatón es uno de los mayores de Europa.
Hungría disfruta de un clima muy soleado, con un promedio de ocho horas de sol al día en verano. Junio, julio y agosto son los meses más calurosos. En invierno, las temperaturas pueden ser muy inferiores a 0º y puede haber nevadas. Las épocas más populares para viajar a Hungría son entre abril y finales de junio, y de mediados de agosto a octubre. Julio es un mes muy caluroso y las estancias en Budapest apenas son soportables, aunque fuera de la capital el calor es menos severo.
El Danubio atraviesa el corazón de Hungría seccionando en dos su capital, Budapest. La ciudad de Budapest fue fundada tras la unificación de tres ciudades independientes, Buda y Óbuda, en la orilla oeste del Danubio, y Pest, en la oriental. La ciudad data principalmente de finales del siglo XIX y principios del XX y es un producto del entusiasmo nacionalista de la época. Budapest ocupa un lugar estratégico en el corazón de Europa central y es una buena base desde la cual explorar el resto de Hungría.
Szentendre, con su arte religioso serbio, y Esztergom, escenario de la coronación del primer rey cristiano de Hungría, se encuentran a escasa distancia al norte, mientras que el lago Balatón queda un poco más al oeste. Pécs, repleta de tesoros de la historia europea, descansa al sur, mientras que Eger y Tokaj ocupan la zona vitícola del este; la primera, con su castillo y su minarete otomano, es una ciudad muy popular.
Descrita a menudo como el pequeño París europeo, Budapest es famosa no sólo por los monumentos que reflejan sus mil años de cultura, sino también por los vestigios de otros pueblos que en ella se asentaron. Aún pueden verse en la ciudad restos de la ocupación romana y del dominio turco, muy posterior. Después de los turcos, la unión con Austria ejerció una particular influencia en la apariencia y el carácter de la ciudad. El viajero encontrará en Budapest museos, galerías, iglesias y sinagogas, palacios, edificios históricos, baños y piscinas; siendo los de mayor interés los siguientes: La calle Vací, el Monumento a Gellért, el Danubio y puente de las Cadenas, la Isla de Margarita, el Parlamento, el Museo Nacional, la Galería Nacional, la Opera del Estado, la Iglesia de Matías y los Baños Gellért.
Szentendre fue establecida por refugiados serbios. Los interiores eslavos de las iglesias de la ciudad tienen como denominador común el incienso, los iconos y la luz de las velas. La iglesia Blagovestenska, en Föter, la plaza principal, ostenta un iconostasio, mientras que la catedral de Belgrado merece visitarse durante la misa del domingo. Junto a ella, el Museo de Arte Serbio expone iconos y otras piezas.
El perfil urbano de Esztergom es presidido por la enorme catedral católica, erigida a comienzos del siglo XIX sobre el emplazamiento de una iglesia del XII. En el tesoro se exponen objetos religiosos procedentes de la iglesia original. La capilla funeraria Bakócz, junto a la entrada sur, fue construida en mármol por artesanos florentinos. Al sur de la catedral descansan las ruinas del castillo del siglo X. En el casco antiguo, la plaza central está rodeada de cafés con terrazas.
El lago Balatón, el mayor de agua dulce de Europa, atrae a miles de visitantes cada verano. La orilla sur es la más urbanizada, con playas de arena y alojamiento para turistas. La población más grande es Siófok, a la que caracteriza una animada vida nocturna; durante el día se puede practicar windsurf y la vela, o realizar cruceros de recreo. Quienes buscan ambiente smás tranquilos se acercan a Balatonvilágos, en lo alto de un bello acantilado arbolado, o a Balatonberény, que dispone de una playa nudista.
En Pécs varios monumentos atestiguan los diferentes periodos de la historia de la ciudad. La plaza principal, Széchenyitér, está dominada por la iglesia católica antaño la mezquita de Gazi Kassim Pascha, erigida durante la ocupación otomana. En el interior, un mihrab delicadamente ornamentado recuerda los orígenes del edificio. Detrás de la iglesia queda el Museo Arqueológico. En Dom tér se encuentran la catedral neorrománica, con cuatro torres y erigida sobre los cimientos de una basílica del siglo XI, y el palacio Arzobispal neorrenacentista. Al sur de este, en Szent István ter, hay una escalinata que conduce a las ruinas de una capilla subterránea del siglo IV que ostenta una maravillosa colección de frescos. En la cercana Apáca utca se han excavado un conjunto de tumbas romanas. Los restos de las murallas medievales de la ciudad, erigidas tras la invasión mongola que sufriera en el siglo XIII. Destacan también el Museo Csontváry y el Museo Vasarely.
El idioma oficial es el húngaro; los viajeros que hablen inglés podrán comunicarse con el personal de muchas oficinas turísticas, hoteles y lugares de interés. La moneda húngara es el forinto. Para cambiar dinero las mejores tarifas están en bancos y agencias de cambio. Los fines de semana las agencias de cambio y los cajeros automáticos permaneces abiertos. El uso de tarjetas de crédito cada vez se extiende más.
La cocina húngara es similar a la de los países vecinos, Austria, Eslovaquia y la República Checa, pero con una característica singular: la páprika (pimentón), presente en muchas sopas y salsas y usada para sazonar carnes y pescados. La carne, sobretodo la de cerdo y vaca, constituye la base de la mayoría de los platos fuertes, que se sirven con patatas o bolas de masa. Los pimientos -que hasta mediado del siglo XIX sólo se usaron como remedio contra la fiebre-, las cebollas y los tomates son las guarniciones más usuales.
Hungría es famosa por sus excelentes vinos y, aunque no es un país grande, cuenta con trece zonas vinícolas que producen desde pezsgö (vino espumoso) y blancos procedentes de Mátra, cerca del lago Balatón, hasta tintos secos de Villány o Eger, aparte del Tokaji, un afamado vino blanco de postre. En la maraña de bodegas de Budafok se envejecen caldos de diferentes viñedos que se distribuyen en los restaurantes de Budapest. Aparte de vinos, Hungría elabora también cerveza, pálinka (una bebida destilada de distintas fruta), varias clases de coñac y un licor amargo de hierbas llamado Unicum.
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