Hace más de mil años – en el 996 – un grupo de monjes benedictinos se establecieron en la cima de una colina al sur de Györ, en Hungría. Allí, el rey Esteban les concedió la propiedad y los privilegios para formar el monasterio de Pannonhalma, que hasta hoy en día lleva a cabo su misión. Completamente restaurado en 1996, es uno de los más impresionantes complejos históricos en Hungría, además de ser la segunda abadía con mayor extensión territorial del mundo, después de la de Monte Casino. El paisaje de los alrededores está lleno de viñedos, y el pequeño pueblo de Pannonhalma, justo debajo del monasterio, ofrece pintorescos hostales y restaurantes. |